Pensamientos después de la tormenta.

Decidme ingenuo, pero tengo la sensación de que ya nada volverá a ser igual.

Hace ya unos años sufríamos precios abusivos al comprar música o películas de cine. Todos nos quejábamos. Como en casi todos los negocios, unos intermediarios alteraban el precio del producto final. Sin añadir valor alguno. Tenían el control. El control tecnológico para crear y distribuir. Apareció el MP3, el DivX y las redes P2P. Dijimos adiós a esos  intermediarios. Adiós tiendas de música y videoclubs. Bienvenida la primera revolución. Era el primer aviso.

En esos años, la gente empezó a comprar vuelos y a reservar hoteles vía Internet. Era más cómodo, más ágil y más barato. Podías comparar ofertas sin salir de casa. El resultado, a parte del abaratamiento de precios, fue que la gente no necesitaba intermediarios para viajar. Tú te organizabas el viaje. Ese fue el segundo aviso.

También entonces aparecían las primeras redes Wifi libres, como guifi.net. Redes autogestionadas, que daban cobertura a zonas dónde las grandes empresas de telecomunicaciones no querían podían llegar. Una vez más, volvíamos a ser autosuficientes. Se volvía a demostrar que no necesitábamos intermediarios no productivos. Existía la tecnología suficiente como para pasar por encima. Ese fue el tercer aviso.

Pero esto no acaba aquí. De hecho, no acabará. Es la magia del progreso, aunque algunos lo intenten frenar, es imparable. Después de este toque de… “humor nostálgico”, jejej volvamos a la historia.

Mientras todo esto pasaba, la red iba evolucionando. Aparecían las redes sociales. La comunicación, organización social e información actualizada siempre al instante. Desde TODOS los puntos de vista. Queremos pensar que no censurable (la historia parece indicar que si una herramienta censura, aparecerá otra libre al dia siguiente). A la vez, los telediarios obviaban noticias importantes. Las periódicos titulaban con manipuladas frases a los que todavía confiaban en ellos. Había que recurrir a blogs, Twitter, Facebook, etc. para obtener información. La confianza del ciudadano se agotaba.

Entonces… pam! Aparece la revolución de Egipto. Se corta la red en todo un país. Eso es lo que yo llamo miedo. Miedo a la organización descentralizada, instántanea. En cualquier momento y en cualquier lugar. Miedo a la principal potencia de Internet. La verdad es que asusta… me da que se trata de un miedo quizá similar al que debieron sentir algunos hace unos siglos con la llegada de la  impremta. La revolución estalla por los países árabes. Los gobiernos reaccionan tarde y mal. El progreso pasa por encima de ellos. La gente está tan informada o más que ellos. Ya no es manipulable nunca más.

Y con esto, el 15M. Por primera vez algo positivo que pasa en este país (y que no es fútbol ni toros) impregna al resto de países europeos. Como lema: “Estamos hartos de todo esto”. La gente por fin sale a la calle. En Barcelona les pegan. Algunos los ningunean. Otros los insultan y descalifican. Pero la realidad es que el 64,1% de los ciudadanos dicen compartir mucho o bastante las demandas del llamado Movimiento 15-M, un fenómeno que la inmensa mayoría de los entrevistados (el 88%) atribuyen a la existencia de un “malestar general”.

¿ El futuro?

Se están preparando más movilizaciones. Ahora ya a nivel mundial. Son muchos los descontentos. Muchos más cada día. Queremos simplemente una sociedad mejor. Sin políticos que no nos representen. Que estén preparados. Sin corruptos. Participar en las reformas importantes (democracia participativa). Que no se premie a los partidos mayoritarios por encima de los demás (reforma de la ley electoral). Transparencia política y fiscal. Control a los bancos y corporaciones. Y, por supuesto, Internet libre.

En relación a esto, continuarán los intentos de legislar para controlar la red. Es peligrosa (para ellos). Debemos estar pendientes de cualquier tipo de iniciativa. En la cumbre del G8 de este año están hablando sobre si controlar o no Internet y nuestra ministra Leire Pajin se entretiene con su nueva ley mordaza. No podemos volver a la inquisición. Eso ya pasó.

PD. No soy un antisistema. No estoy en contra de él. Estoy en contra de los que roban y manipulan. De lo que lo corrompen y de los que lo permiten.  De los que obedecen sin reflexión y de los que te ningunean. De los que ignoran y me avergüenzan.

 

 

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