Carta abierta a Pablo Iglesias

Hace unos 20 meses, poco más de año y medio, Podemos no existía. España se pudría en corrupción, más o menos como ahora, pero además, sin ninguna esperanza. Entonces llegaron las elecciones europeas y aparecisteis vosotros. Fuisteis el cuarto partido más votado. Después, vino el subidón. Optábais a la pole position, decían. La esperanza crecía. Muchos de los que nos identificamos profundamente con los movimientos del 15-M veíamos por fin alguien que sí nos representaba. Alguien que hablaba el mismo lenguaje que nosotros. Lo quiero decir de nuevo, esperanza.

Después, como todo subidón, tocó el bajón. El escándalo Monedero, el “escándalo” (por llamarlo de alguna manera) Errejón, Venezuela… Ya sabes.  Pero también vinieron las autonómicas y municipales. Ahora parecen ya lejanas, aunque sólo han pasado cinco meses. Allí, vivimos impagables momentos, como ver irse a su casa a Esperanza Aguirre, Rita Barberá o Xavier Trias. La casta Pablo, no lo olvidemos. Hagamos memoria, que no hace tanto. ¿Quién contaba con esto hace 20 meses?

Entonces llegaron las catalanas. Y como bien reconocisteis, la cosa fue mal. Y fue mal, a mi humilde entender, porque la desconexión entre Catalunya y España es ya un hecho. (añado: y lo será más si no entra un gobierno responsable y valiente el 20D). Quedó de manifiesto, aunque me duele decirlo, que no supisteis captar la transcendencia que tenían. Porque los catalanes queríamos ir a votar hacía mucho. Y además, queríamos votar si o no a la independencia. Y como la participación demostró, así lo hicimos. Añado que Podemos no supo transmitir claramente su posición, cosa que provocó la lamentable actuación de algunos, contando esos votos hacia su lado, por puro y duro interés.

Y aquí es dónde quería llegar. Después de eso, te he visto triste, alicaído. Tocado. Diría que incluso medio hundido. Como si olvidaras lo que habéis hecho en éste poco más de año y medio. Como si olvidaras, que todo esto, tenía un único objetivo: ganar las generales. Y ahora, a dos meses vista, te rompes. Mira Pablo, no te conozco, pero creí conocerte escuchándote mientras argumentabas con razón, pasión y valentía las razones por las que estabas aquí. Cuándo eras políticamente incorrecto. Cuándo se te escapaba algún taco. Cuándo incluso, si tenías que levantar la voz, la levantabas. Creo que ése es el Pablo que hizo y puede hacer aún cambiar las cosas en este extraño país. Ese, que ahora no está. Ese que el domingo no vi en Salvados.  Ese que nunca tiraría la toalla antes del combate más decisivo.

No te lo permitimos Pablo. Lo siento. Somos muchos los que contamos contigo. Somos muchos, jóvenes y viejos, del #nolesvotes, de las mareas, de la PAH o de ninguno de esos sitios, que estamos muy hartos del statu quo. Hartos de la corruptela, el amiguismo y la pandereta. Nos diste esperanza, ahora, estos 2 meses que quedan, a currar.

Quiero acabar recordándote ésto: “que se presenten a las elecciones”. Un saludo.

 

 

 

 

 

 

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