Mi voto

Hace algo más de 4 años, el 15 de mayo del 2011, algo crujió en España. La gente, entre ellos yo, estábamos ya muy hartos.  Hartos de lo que llamaban hasta entonces la “clase política”. Después, alguien supo ponerle un alias más acertado: la “casta”.

La definiría con estas características:

  1. Cero empatía con el sufrimiento de la sociedad
  2. Total impunidad para hacer o deshacer a su antojo
  3. Lejanía absoluta respecto los problemas reales de la gente
  4. Corrupta como medio de funcionamiento
  5. Manipuladora de los medios de información
  6. Incapaz o con insuficiente formación para los puestos que ocupan en muchos casos
  7. Apoyo a los grandes poderes económicos
  8. Se perpetúa con ingresos públicos o salta a la empresa privada como alto cargo

 

Era un sentimiento común de rabia y condena hacia el status quo. Una emoción. Una ambición genuina por cambiar las cosas de raíz. Incapaz de aceptar cualquier arreglo estético. Una seguridad en merecernos algo más. Era, como bien se dijo, una voluntad por más y mejor democracia.

Bien, pasado el 15M llegaron las generales en noviembre de ese mismo año y con ellas el PP al poder. Parecía que ésto del 15M habían sido cuatro locos radicales, cómo dijeron los medios. Aunque algunos otros enseñaban interesantes encuestas. Éste, por ejemplo, hablaba que un 72% de los encuestados estaba a favor de las ideas del 15M. Algo raro estaba pasando.

Ya no había un horizonte electoral próximo hasta 2014, así que pasaron los meses, los recortes, las subidas de impuestos, los casos de corrupción, los SMS a Bárcenas… así hasta llegar a ese 2014. Fue entonces cuándo algunos decidieron hacer caso a los que les pedían que se presentaran a las elecciones. Y así fue en las europeas, contra todo pronóstico, 1.253.837 votos. Un inesperado 7,98%.

Entonces, el efecto bola de nieve y la aparición continua en TV hizo el resto. Podemos creció y creció. Empezaba a parecer como un partido con posibilidades de ganar y capaz de cambiar las cosas… así que el miedo empezó a cuajar en los sectores que realmente controlan éste país. Y con ello, empezaron los ataques. Todo ésto se puede ver más claramente aquí, mirando desde Mayo de 2014 (las europeas) hasta Diciembre (el auge) y de allí hasta Octubre (los ataques y la desaparición en los medios).

Y luego llegó, en cosa de dos/tres meses, de Octubre a ahora, la remontada. Hoy, la noticia es la cara de Merkel cuándo Rajoy le comenta que Podemos podría ser segunda fuerza.

Este domingo las cosas pueden cambiar por fin. Han pasado casi 40 años que nos han servido para aprender qué queremos y qué no queremos. No olvidamos. Se huele cambio. Se huele esperanza y se percibe esa emoción que cuatro años antes, activaba este maravilloso mecanismo que es el progreso. Y si, algunos nos emocionamos con él.

 

 

 

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