Vergüenza

Seré muy rápido.

Después de lo vivido ayer, la rabia, la pena y la vergüenza, quiero decir que en ésta lucha de suma cero, siempre me mantuve en la distancia. Ya no. Por encima de todo, creo que cualquier argumento, cualquier opinión, pierde total validez en el momento que se defiende con la fuerza. Eso pasó ayer. Resulta imposible de justificar el uso de la fuerza en el siglo XXI cuándo lo único que se pretendía era votar.

Es por ésto que he decidido que me muevo al bando de los oprimidos. Y como yo, creo que hay unos cuántos más. Equidistantes que ya no pueden mantenerse más ahí. No después de ayer. Muchos menos después de ver que, la pieza básica para un cambio posible en este Estado, el PsoE, se volvía a poner de perfil, volvía a hacer una declaración vacía y sin propuestas. Creo que era la última oportunidad que tenían.

Vienen tiempos duros.

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